El castillo-palacio de Canena (Provincia de Jaén, España), es un edificio de estilo renacentista construido en el siglo XVI obra del arquitecto renacentista español Andrés de Vandelvira (1509 - ca. 1575). Perteneció a Francisco de los Cobos y fue citado por el Marqués de Santillana en una de sus serranillas.
El edificio que fue tal como puede contemplarse, es del siglo XVII.
Tiene un soberbio patio interior cuyo segundo piso se presenta con una balaustrada
con columnas y capiteles jónicos sobre los que descansan unas bellas
zapatas. En el siglo XXI este edificio es propiedad privada, pero el
visitante puede verlo pidiendo permiso a los propietarios, o
informándose en el ayuntamiento.
En el año 1538 Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V
y gran mecenas del renacimiento en Úbeda y su comarca, compra la villa
de Canena. La localidad entra a formar parte de un extenso Señorío, que
tras su muerte, fue regentado por su esposa y descendientes, los
marqueses de Camarasa. En Canena, este gran mecenas, legó una de sus
mayores empresas constructivas, la transformación del castillo en un
suntuoso palacio, cuya traza y dirección de obras recayeron en Andrés de
Vandelvira.
El castillo de Canena, de excelente fábrica, es de planta
cuadrangular, posee dos grandes torres circulares que protegen los
ángulos de la fachada principal y otras dos, de menor envergadura, en la
parte opuesta, y la torre del homenaje, en el interior del inmueble.
Antaño se encontraba rodeado por un foso, hoy cegado, provisto de un
puente levadizo.
La portada abre con arco de medio punto, flanqueado por pilastras
corintias sobre plintos, con entablamento de friso decorado con
grotescos y cornisa sobre el que apoya un arco de medio punto que acoge,
en su tímpano, los escudos de los fundadores, y a sus lados fantásticas
figuras de tenantes. Se remata con tres flameros y se conservan las ranuras para levantar el antiguo puente levadizo.
El patio interior, de buen gusto renacentista, cuenta con doble
galería y escalera claustral. La inferior es de arco de medio punto
moldurado con la clave resaltada, e intradós con rosetones, presentando
tondos con cabezas salientes en las enjutas. La galería superior
presenta la peculiaridad de grandes zapatas sobre las columnas que
apoyan en plintos decorados con motivos militares y la bordea una
barandilla de balaustres.
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características principales de esta nueva tendencia, es que posibilita
la realización de campañas y estrategias personalizadas pues ofrece una
gran capacidad analítica y así lograr lanzar campañas para mercados
objetivos, o targets, muy segmentados.
El origen del municipio puede remontarse a la prehistoria, pues en sus proximidades se han encontrado hachas de piedra pulimentadas, si bien es en época romana donde debieron aparecer las primeras poblaciones estables en la zona del Balneario, como lo demuestran la localización de mosaicos y la existencia de una obra hidráulica de la misma época. El enclave actual tiene su origen en la época árabe. Según Narciso Peinado, Aguirre Sadaba y otros, fueron los Banu Kinana sirianos que se asentaron en este territorio entorno al año 750.
Entre 1220-1227 será definitivamente conquistada por Fernando III el Santo, posiblemente como avanzadilla hacia La Loma y las tierras de la campiña de Jaén y quizá ya entonces la done a las Órdenes militares de Santiago y Calatrava,
por lo que en las fuentes es denominada como "Las Canenas",
permaneciendo el pueblo así repartido entre estas dos Órdenes Militares
-integrado en la Encomienda de Bedmar, la parte perteneciente a la Orden
de Santiago, y a la Encomienda de Torres y Canena, la parte
perteneciente a la de Calatrava, hasta que en 1539 el emperador Carlos V las enajenó y formó un solo concejo. Carlos V vendió junta toda la villa a Francisco de los Cobos, el cual, en 1544 y desde Valladolid,
otorgó las ordenanzas municipales que serán las que regirán todo el
funcionamiento de la villa y que habían sido presentadas por el Concejo
de ésta. Al poco tiempo, éste también inicia un proceso de
transformación del antiguo Castillo de Canena en palacio cuya dirección de obras algunos atribuyen a Andrés de Vandelvira. Estas ordenanzas manan del Fuero de Baeza. Canena, a partir de entonces se encuentra vinculada con el Marquesado de Camarasa hasta bien entrado el siglo XX.
En el siglo XIX se trataba de un municipio de unas 200 casas
agrupadas en calles irregulares y pendientes que equivalía a unos 840
habitantes, población que seguirá incrementándose a lo largo de toda la
segunda mitad del siglo XIX, hasta llegar a duplicar las cifras
anteriores a principios del siglo XX cuando alcanza los 1 753
habitantes. Vemos la evolución del número de habitantes en el municipio a
lo largo de toda la primera mitad del siglo XX: 2 053 habitantes de
derecho en 1910, 2 111 en 1920, 2 363 en 1930, 2 546 en 1940 ó los 2 613
de 1950. A partir de ésta última fecha, sin embargo, los datos de
población comenzarán a dibujar un nuevo panorama marcado, esta vez, por
un suave descenso demográfico debido a la emigración, que situó su población en 1991 en los 2 063 habitantes.
Ésta evolución de la demografía va a estar estrechamente relacionada con los avatares que se produjeron en una actividad productiva de marcado signo agrícola.
En efecto, la imagen del municipio a mediados del siglo XIX venía
marcada por la impronta de un terreno fértil y muy productivo por el
esmero del laboreo de los cultivos y por la presencia de una estructura
de la propiedad repartida, cuyo origen hay que situarlo posiblemente en
el dominio de estas tierras por las Órdenes Militares, que explotaron
las tierras en forma de colonato,
forma de explotación de la tierra que se debió mantener a partir del
siglo XVI, con Francisco de los Cobos y sus sucesores, los titulares del
Marquesado de Camarasa, estructura que se debió reafirmar con la
aplicación de los decretos de desamortización eclesiástica y civil debieran tener. Los cultivos principales fueron el cereal y el olivar, aunque también se daba el viñedo, la huerta, etc., y así también fue entrado ya el siglo XX.
Por otro lado, y ahora desde el punto de vista político, hemos de destacar dos fechas en la historia más reciente de Canena. La primera la constituye el año 1919. En este año, y fruto de lo que significó la oleada huelguística de carácter revolucionario del denominado Trienio Bolchevique
en las tierras de Jaén, Canena va a asistir a la fundación de tres
organizaciones políticas y sindicales de clase: una agrupación de
filiación ugetista, la agrupación local del PSOE y la creación también de otra agrupación en este caso de afiliación a la CNT.
Panorama asociativo entre los caneneros de fines de la década de 1910 y
aprendizaje político y sindical que va a explicar la victoria electoral
de la conjunción republicano-socialista en las elecciones constituyentes de 1931 o la del Frente Popular en las generales de 1936. Victorias electorales en la década de los años treinta y en el marco de la II República
que no hicieron sino consolidar en la localidad las opciones políticas
de izquierdas. No en vano, en 1937, y ya en el contexto que marcaba la Guerra Civil, en Canena se va a fundar una agrupación local del PCE.
Podemos ver un panorama político marcado por la preponderancia de las
opciones de izquierdas y diversidad asociativa que, como puede
suponerse, se quebró bruscamente en 1939 con el final del conflicto
civil y el triunfo del ejército franquista.